La silla romana es una barra que se coloca en el suelo y que dispone de sujeción para las piernas. Está creada para ejercitar las piernas fundamentalmente, aunque también se pueden realizar ejercicios de abdominales en ellas.
Vamos a centrarnos en esta ocasión, en su función principal, la de ejercitar las piernas y músculos adyacentes, concretamente, para ejercitar glúteos y cuádriceps.
El ejercicio principal de esta máquina es el de las sentadillas. De esta manera, los pies se sujetan en las barras destinadas a ello y sólo tenemos que hacer el movimiento de las sentadillas. Para ello, tendremos que trabajar los músculos de las piernas, que son los que ejercitaremos en este caso.
Para trabajar en la silla romana debemos juntar los pies y colocarlos en paralelos sobre la plataforma que se encuentra en la base de la máquina. Gemelos y espinillas quedan entre los rodillos de esponja para que puedan sujetar esta parte del cuerpo de manera que podamos realizar el ejercicio sin mover nada más que las partes que vamos a ejercitar.
Una vez colocada la parte inferior, vamos a colocar los brazos pegados al pecho para no impulsarnos con ellos al hacer las sentadillas y reducir el esfuerzo de las piernas. A partir de aquí, partiendo de la posición vertical, realizamos el movimiento simulando que nos sentamos, manteniendo la espalda recta y elevándonos con las piernas y glúteos para volver a bajar.
En cuanto a las series, algo aproximado y estándar podrían ser cuatro series de doce repeticiones cada una.
Imagen | Vitónica


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