Según un estudio realizado por investigadores de Dinamarca, las mujeres con dolor crónico en el músculo trapecio, que pasa detrás del cuello, pueden encontrar alivio a través del entrenamiento con pesas de alta intensidad para trabajar el cuello y los músculos de los hombros. A la vez, se descubrió que el ejercicio general brinda pocos beneficios para estas pacientes.
El equipo estudió los efectos de dos programas supervisados: ejercicios específicos de fuerza con mancuernas (remo a un brazo, abducción de hombro, elevación de hombro, vuelos posteriores y remo parado) y entrenamiento general con un ergómetro de bicicleta.
Con los dos programas se realizaron 3 sesiones semanales de 20 minutos durante un periodo de 10 semanas, con una intensidad variable, aumentando progresivamente con el paso del tiempo. Pasado este tiempo, el dolor general y el empeoramiento del dolor en el grupo que recibió entrenamiento disminuyeron un 71 y un 79 por ciento, respectivamente.
Ni el entrenamiento físico general ni el asesoramiento habían logrado algún efecto duradero y significativo sobre el dolor. Esto nos deja una doble enseñanza. La primera es, que aunque contemos con ayuda, si quien nos enseña no nos da los ejercicios adecuados, no avanzamos y en segundo lugar, que algunas veces, trabajar las zonas que nos duelen es más provechoso que mantenerlas en reposo (pero no siempre, así que mejor que consultéis a un profesional en lugar de dar por perdida una zona de vuestro cuerpo).


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