Si sueles correr en una cinta, ya sea en casa o en el gimnasio, los peligros que puedes tener se reducen al mínimo, pero si disfrutas de correr al aire libre, además de cargar de aire puro tus pulmones, también corres algunos riesgos, como los que entraña cruzarse con algún perro suelto (algo demasiado común y toda una asignatura pendiente para sus dueños).

Como seguro que te ha pasado alguna vez o al menos, es fácil que te ocurra, te doy algunos consejos que sirven de base para que sepas cómo actuar si te ataca un perro mientras corres, sobre todo, teniendo en cuenta que este movimiento puede empujar a que el propio perro vaya detrás tuyo, justo lo contrario de lo que queremos conseguir:
- Dejar de correr. Precisamente por esto que te acabo de comentar, lo primero que harás será dejar de correr, empezando a andar e incluso deteniéndote por completo, ya que para ellos todo lo que se mueve es una presa.
- Empieza a correr en la dirección opuesta a la que se encuentra el perro y si se produce algún acercamiento, háblale con calma y enséñale las manos para que no te considere una amenaza.
- No le mires a los ojos. Para algunas razas, esto es una amenaza. Pero cuidado, si corres hacia el otro lado, permace atenta a su ubicación.
- Silbato. Existen unos silbatos especiales que, en teoría, sirven de ahuyentadores para perros. No obstante, algunas personas consideran esto algo contraproducente que les hace enloquecer todavía más, así que… Decide tú misma sobre esto.
- Una bola. Si al final te alcanza y por alguna razón te acaba atacando, hazte una bola para proteger el cuello y otras partes blandas del cuerpo. Grita fuerte la palabra “fuego” para que te socorran, ya que otras palabras como “socorro” hacen dudar a quien lo oye sobre si acudir o no para no poner su vida en peligro.
Ahora, sólo me queda decirte, que espero que llegada a esta situación, te baste sólo con las tres primeras fases.


Puedes enlazar este post desde tu blog usando el enlace de trackback.