Bien es sabido, y si no al menos lo podemos deducir, que comer rápido no es nada bueno para la salud, puesto que crea indigestión y además complica el hecho de controlar cuánto hemos comido. A estas desventajas, se suma una más para las personas con sobre peso: comer rápido engorda.
Esto se debe a que la sensación de saciedad no se manifiesta de forma inmediata, por tanto, una persona que come despacio, tiene tiempo mientras come a darse cuenta de que está saciada sin haber llegado a comer tanto como una persona que come rápido y se sacia después de una gran cantidad comida sin descanso.
El cerebro le envía la señal al estómago para dejar de comer, una señal a la que no le dejamos tiempo para llegar si comemos rápido.
Ahora que ya sabes esto, ya sabes que reducir el ritmo a la hora de comer te ayudará a perder peso. La mejor forma de evitarlo será descubriendo la razón por la que haces: falta de tiempo, hiperactividad… Sea cual sea el motivo, te recomendamos que aminores el ritmo y que inviertas unos 30 minutos en cada comida.


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