Los ejercicios y la dieta pueden convertirse en una combinación muy sacrificada, motivo por el que mucha gente, opta por quema-grasas como la L-Carnitina, que empezó a conocerse en el entorno de los gimnasios para mejorar el rendimiento, quemando más calorías durante las sesiones.
La L-Carnitina es considera por muchos como una vitamina pero puede hablarse de un compuesto, que muchos alimentos contienen, que transporta los ácidos grasos a las células correspondientes que los transforman en energía (a cargo de las mitocondrias). Este producto resulta interesante por su posibilidad de reducción del colesterol malo y del aumento del rendimiento cardiovascular.
La forma de obtención de este componente se realiza a través de los compuestos lácteos, la carne roja o algunas frutas como el aguacante, aunque la forma más común de ingerirla actualmente es a través de ampollas o cápsulas.
Es necesario tener en cuenta que no existen investigaciones científicas que aseguren que la L-Carnitina funciona para quemar grasa y además presenta una pega y es que sólo sólo captura las grasas para quemarlas en el momento que el cuerpo tiene una necesidad de energía y no existe glucosa en sangre ni glucógeno. La eliminación de las grasas del organismo sólo tiene lugar cuando el organismo no tiene glucosa o glucógeno para degradar. Es decir, mientras el cuerpo tenga azúcares para quemar no va a quemar la grasa por mucha L-carnitina que tomemos.
De esta manera, el buen rendimiento de la L-Carnitina como quemador de grasas sólo se conseguirá en caso de realizar ejercicio físico y dieta baja en grasas, de manera que no estamos ante una solución mágica para perder peso, sino ante un complemento que haciendo las cosas como se debe podría ayudar.


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