No empezamos nuevo año pero sí nuevo curso y los propósitos, en esta época, también aparecen. Y es que, después de ver los kilos de más ganados en el verano o simplemente, después de reflexionar lo positivo que puede resultar empezar a cuidarse, las ganas de volver a la rutina con un buen hábito se disparan.

Tanto es así, que las matrículas de gimnasios durante esta época y enero se disparan, pero no todos se ajustan a nuestras necesidades, ya que tan importante es ver el nivel económico de este, como la diversidad de actividades que proponen y se ajusten a nuestras necesidades como la preparación del personal que trabaja en él.
Asistir al gimnasio no significa acudir a tantas actividades como el tiempo permita sin ton ni son, sino que el horario de ejercicio debe tener una rutina aconsejada por un profesional según las necesidades personales en cada caso. Por ejemplo, no puede necesitar lo mismo una persona delgada que busca definir que una persona con sobrepeso cuyo objetivo es conseguir su peso ideal.
¿Qué actividad es la idea para mi?
Antes de lanzarte a raelizar la actividad que más te apetece, es conveniente que te pares a reflexionar un momento. Por ejemplo, te puede apetecer realizar aerobic, pero puede que si eres principiante te cueste aguantar el ritmo, al igual que si sufres problemas del corazón o de las rodillas, ya que esta actividad consta de ejercicios de impacto que pueden dañar algunas articulaciones.
Elijas la actividad que elijas, cuando te sientas muy cansado/a, descansa, aunque el ritmo siga. Es conveniente empezar poco a poco.
Si el ejercicio que estás realizando te parece excesivo, disminuye la intensidad pero sin reducir el tiempo y combina el ejercicio cardiovascular con tonificación y estiramientos, ideales para mantener el cuerpo en un estado óptimo.
Para saber lo que necesitas, lo más importante es consultar a los expertos del centro. Conociendo tus características personales, sabrán qué es lo mejor para ti y te aconsejarán para marcarte una pauta.
Lo más importante de todo esto es que no empieces muy rápido para cansarte en unos meses, sino que hagas las cosas bien y poco a poco para conseguir constancia y convertir el deporte en un hábito.


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